Fuente:El Mundo.es
Javier Blánquez | Barcelona
The Chemical Brothers prometen un nuevo espectáculo y un nuevo repertorio. Si es así, su visita tendrá más valor de lo que en principio podría suponerse, ya que desde sus orígenes, algo más de quince años atrás, han actuado con regularidad en los principales festivales españoles. Tom Rowlands y Ed Simmons son ampliamente conocidos por el público y apenas pueden ofrecer sorpresas a estas alturas. Pero en mayo aparecerá su nuevo álbum de estudio, que aún no tiene título y del que se rumorea que puede ser un regreso a la esencia más underground y electrónica de su sonido: sin colaboraciones de estrellas del pop, sin aproximación rockera, sólo techno intenso. Y ese álbum iría acompañado de un diseño completamente renovado de su presentación en directo, con nuevos visuales, iluminación e interacción con el público. Por ahora, todo es un enigma del que se espera la más gratificante de las soluciones.
La participación de Dizzee Rascal también garantiza fiesta. Con su último álbum, Ž’Tongue ‘n cheek’, publicado a finales del año pasado, su carrera alcanzó una nueva dimensión de popularidad. Pionero del sonido grime –una versión genuinamente londinense de la música recitada, una especie de rap sobre un fondo rítmico sucio y abrupto–, Dizzee Rascal ha ido aproximándose al pop álbum tras álbum, hasta culminar en éste un sonido populista, efervescente e híbrido entre rave, house, electro e himnos etílicos con la colaboración de productores como Armand Van Helden en ‘Bonkers’ o Calvin Harris (autor también de algunos de los últimos singles de Kylie Minogue) en ‘Holiday’.
Con estas dos aportaciones, Sónar garantiza la fiesta. La experimentación, los descubrimientos, las freakadas y demás sonidos exploradores marca de la casa se conocerán en cuestión de dos o tres semanas.